Street Dogs: “Ramones y The Clash serán tan eternos como The Beatles”
Street Dogs son una de las bandas más apreciadas de la escena americana de punk-rock. El sábado 17 de abril estarán en La Mirona de Salt al lado de los ingleses Toy Dolls. Su anterior visita a Catalunya data del 2008, como parte del Antidote Tour. Hablamos con Johnny Rioux, bajista de Street Dogs, sobre Boston, San Patricio y su estancia en prisión.
Boston tiene una gran relación con el punk. ¿A qué es debido?
Tenemos una escena muy familiar y unida. No sabría decirte los pioneros, pero el origen está en Sex Pistols, The Clash y Ramones. Yo me incorporé a la escena hardcore de los 80, cuando existía un pique con Nueva York, quizás derivado de la rivalidad entre los Red Sox y los Yankees. Pasábamos los fines de semana en The Rat, un local donde hacían conciertos de tarde. Pese a rivalizar con Nueva York, nos encantaban grupos straight edge como Agnostic Front, Madball y Biohazard.
¿Y con respeto a California?
En Boston, cada banda suena diferente a la anterior. En California, muchos grupos han copiado el patrón de Pennywise, Rancid y NOFX. En Boston, sólo hay un Dropkick, Mighty Mighty Bosstones, Gang Green, etc. Sonamos diferentes y esa es la razón por la que también me gusta la escena en Suecia.
En vuestro caso, juega a favor la tradición irlandesa.
El elemento celta juega un papel importante porqué los irlandeses-americanos forman una porción importante de Boston. Nuestros padres y abuelos escuchaban música tradicional irlandesa. Me acuerdo de grupos con gaiteros como The Bosstones y Toxic Narcotic. Aunque no nos consideramos una banda de punk celta, la influencia es innegable y se transmite a las canciones.
San Patricio en Boston debe ser una locura.
Ahora que he viajado más, no lo veo para tanto. Las leyes de bebida son estrictas y el toque de queda es bastante pronto. Pero St. Paddy’s es un gran día y, gracias a Dropkick Murphys [grupo de referencia del punk celta], ¡dura una semana entera!
Habéis versionado The Clash, Ramones y The Skids. ¿Creéis que la gente joven ignora los pioneros del punk?
Sí, creo que los chavales se interesan más por las camisetas que por la música. Tampoco les culpo, porqué están acostumbrados a discos sobreproducidos y comprimidos que sonarán bien en sus coches. Dicho esto, creo que Ramones y The Clash, con la ayuda de remasteración, serán tan eternos como The Beatles. Admiro a los chicos que respetan a los clásicos.
En el Antidote Tour viajásteis con Flogging Molly. ¿Qué tal la experiencia?
Muy divertido, son mi gente favorita. Matt Hensley es un héroe del skate, Dennis Casey [guitarra] es un tío muy humilde y Nathan Maxwell [batería] es el mejor compañero de copas que puedas tener. Mis mejores anécdotas suelen involucrar a Nathan y la bebida. ¡Ahora nos comportamos porqué somos padres! Mis mejores recuerdos con Matt eran ir de día al skatepark y tocar rock’n’roll por las noches.
¿Cuál ha sido vuestro peor concierto?
Una vez tocamos en un lugar muy apartado en medio de los EE.UU., cuando nos dimos cuenta que el bolo lo patrocinaba una iglesia. No podíamos decir tacos ni beber porqué, si no, no nos pagaban. El sitio tendría una capacidad para 3.000 personas y vinieron una ventena. Aquella noche fue dura porqué nos gusta que los conciertos sean una fiesta.
¿Y el mejor bolo?
En Groezrock hace dos años ante 5.000-10.000 chavales que se volvían locos en medio de la tarde. A diferencia de otros festivales, el público se podía tirar desde el escenario. Era la sensación de tocar en un pequeño local pero dentro de un gran festival. Fue la bomba.
¿Seguís en contacto con Dropkick Murphys?
Los veo a menudo. Coincidí con Al en The Bruisers y estoy muy orgulloso de su éxito con The Murphys. Tiene una familia preciosa, es el reflejo del éxito.
¿Qué tal ha sentado la elección de Obama?
Por la primera vez en muchos años, no me avergüenzo de mi Gobierno. Por fin tenemos un líder mundial cualificado que ha trabajado a destajo para estar ahí. Creo que restaurará la confianza del mundo hacia los Estados Unidos, es un hombre del pueblo. También es bonito ver que los americanos pueden elegir a alguien de color y con un nombre poco anglosajón. Al principio, pensé que mis compatriotas serían demasiado ignorantes para votar un presidente tan progresivo. Me alegro de equivocarme.
¿Qué haces en tu tiempo libre?
Me gustan deportes como el skate, snow, wakeboarding y surf, crecí con ello, de la mano del punk-rock. También produzco música. En febrero, grabaré el nuevo disco de Flatfoot 56. Además, tengo un grupo de country, bluegrass y punk que se llama The Compound Family, junto a mi mujer, mi amigo Chris y Marcus, guitarrista de Street Dogs.
¿Cuáles son vuestros recuerdos de España?
¡Precioso! Recordamos aquéllos shows como los más desmadrados y energéticos de la gira. Esta vez, esperamos lo mismo. Me gustaría dar un paseo y explorar el país.
¿Hay mucha diferencia entre Europa y América?
En Europa, y especialmente en Alemania, la primera vez que van a verte se quedan mirándote. Pero si te ganas al público, la próxima vez se volverán locos. A parte de eso, hay pocas diferencias.
Vendéis la imagen de tipos duros y peligrosos. ¿Es así?
Me metía en más líos de joven, hasta que acabé en la cárcel y mi padre me tuvo que pagar la fianza. Vi a muchos de mis amigos entrar y salir de la prisión y morir de sobredosis. Es una experiencia que te hace pensar, sobre todo cuando intentas consolar la madre de un amigo en su funeral. Si esto note hace pensar, nada lo hará.
¿Os habéis emborrachado sobre el escenario?
Hemos tocado bebidos en más de una ocasión. Con tal que el batería esté sobrio, funciona bien. Los que vengan mañana verán una banda en forma dándolo todo para uno de los conciertos con más energía del año.
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